A Juan Gerardino Conde, el gran Euro Antillano.
Estimados participantes, este interesantísimo foro reivindica los sentimientos españolistas que tenemos todos los puertorriqueños, incluyendo a los de diferentes ideologías políticas. El reclamo de que Puerto Rico vuelva a su situación previa a la Guerra Hispano Estadounidense es y sería el reclamo mas legítimo desde el punto de vista legal y moral.
Hoy día pretender una total reversión de esta ignominia mediante un fallo judicial o cualquier amigable entendimiento seria una quimera. Ciento catorce años de distancia histórica, el voraz control e influencia que ha ejercido y ejerce los Estados Unidos sobre la cultura, la economía, el modus vivendi actual de los puertorriqueños lo hace imposible. Si se quiere dar como primer paso de acercamiento con nuestra Madre Patria, lograr la reivindicación de nuestra ciudadanía española, arrebatada a los puertorriqueños ilegalmente mediante el Tratado de Paris del 1898. El futuro se encargará de traer paulatinamente mayores acercamientos.
"No es la cuna la que da el linaje si no la hidalguía que se gana por merito propio".
Hasta aquí cito textualmente a Tito, así le llaman sus cercanos. Comienza mi propia reflexión sobre este personaje que en pocas semanas dejó en mí un legado más grande que el que muchas personas pueden dejar en toda una vida. Le llamé maestro, porque aunque sé que yo influí en él, no es menos cierto que él también lo hizo en mí. Cuando lo conocí el inclinaba más a la izquierda, tipo soberanista de aquellos tiempos. Un estilo de independentista descafeinado, de esos que se conformaban con una libre asociación, resentido con el sistema colonial estadounidense al que estaba sujeto su patria. Yo, influenciado por aquellos años tan recientes de la universidad, todavía cargaba el peso de mi siempre antagónica relación con los vestigios del Falangismo puertorriqueño. En mi mente todavía solían discurrir ideas más a la derecha que el oeste de los mapas, en esencia yo era Vox antes de que existiera Vox. Todo eso cambió cuando conocí a "Euro Antillano".
Gracias Juan, así resumo este humilde homenaje, vivo o ausente, ocultándote o presente. Me haces recordar que también existieron puertorriqueños españolistas de cuna que merecen más respeto que los conveniencieros que usan nuevas máscaras y fachadas para sentirse gobernantes de mundos cibernéticos.

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