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martes, 16 de febrero de 2016

Juan Gerardino Conde

 

                                A Juan Gerardino Conde, el gran Euro Antillano.


Estimados participantes,  este interesantísimo foro reivindica los sentimientos españolistas que tenemos todos los puertorriqueños, incluyendo a los de diferentes ideologías políticas. El reclamo de que Puerto Rico vuelva  a su situación previa a la Guerra Hispano Estadounidense es y sería el reclamo mas legítimo desde el punto de vista legal y moral.

Hoy día pretender una total reversión de esta ignominia mediante un fallo judicial o cualquier amigable entendimiento seria una quimera. Ciento catorce años de distancia histórica, el voraz control e influencia que ha ejercido y ejerce los Estados Unidos sobre la cultura, la economía, el modus vivendi actual de los puertorriqueños lo hace imposible. Si se quiere dar como  primer paso de acercamiento con nuestra Madre Patria, lograr  la reivindicación de nuestra ciudadanía española, arrebatada a los puertorriqueños  ilegalmente mediante el  Tratado de Paris del 1898. El futuro se encargará  de traer paulatinamente mayores acercamientos.


"No es la cuna la que da el linaje si no la hidalguía que se gana por merito propio".



Hasta aquí cito textualmente a Tito, así le llaman sus cercanos. Comienza mi propia reflexión sobre este personaje que en pocas semanas dejó en mí un legado más grande que el que muchas personas pueden dejar en toda una vida. Le llamé maestro, porque aunque sé que yo influí en él, no es menos cierto que él también lo hizo en mí. Cuando lo conocí el inclinaba más a la izquierda, tipo soberanista de aquellos tiempos. Un estilo de independentista descafeinado, de esos que se conformaban con una libre asociación, resentido con el sistema colonial estadounidense al que estaba sujeto su patria. Yo, influenciado por aquellos años tan recientes de la universidad, todavía cargaba el peso de mi siempre antagónica relación con los vestigios del Falangismo puertorriqueño. En mi mente todavía solían discurrir ideas más a la derecha que el oeste de los mapas, en esencia yo era Vox antes de que existiera Vox. Todo eso cambió cuando conocí a "Euro Antillano".

       
                                                                


El maestro Juan Gerardino Conde me hizo tenerle cariño a la patria chica con su verdadera bandera, a entender que somos un pueblo único y diferenciado del resto del mundo, pero que a la misma vez estamos ínter conectados con el resto del Mundo Hispano. Amante de la micro historia, me causaron nostalgia sus escritos sobre "Uvita", aquél dipsomaníaco pintoresco que se vestía de capitán de barco, y sus menciones del Chivo Pepe, ambos naturales del pueblo natal de mi madre y de mis tres hijos. Me hizo aprender a tenerle más cariño al resto de las nacionalidades hispanoamericanas más allá de la española. Gracias a él pude ver que más allá de un reclamo territorial, el exigir la Nacionalidad Española para los puertorriqueños (que así la quisieran libre y voluntariamente) debería anteceder cualquier otro tipo de reclamo. Darme cuenta de que teníamos una bandera local cuando eramos libres, a apreciarla tanto como la de España. Gracias a él, dejaron de existir los blancos y negros. El ver los grises de la política me hicieron poder ver una vida llena de colores. Jamás hubiera existido el autonomismo del Siglo XXI si nuestros caminos no se hubieran cruzado.   





Gracias Juan, así resumo este humilde homenaje, vivo o ausente, ocultándote o presente. Me haces recordar que también existieron puertorriqueños españolistas de cuna que merecen más respeto que los conveniencieros que usan nuevas máscaras y fachadas para sentirse gobernantes de mundos cibernéticos. 

"Gracias por hacerme recordar que también existen personas que dejan huellas en vez de cicatrices". 





































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