No importa lo que yo diga, ningún ser humano ni siquiera los iluminados, pueden apartar el fanatismo ni la necedad de otro hombre.
Para algunos el reunificacionismo nació hace díez años con el Facebook. Pero cualquiera que haga una búsqueda por Internet encontrará Blogs desde antes de la existencia de las redes sociales. En Internet y en periódico incluso. Pero un fanático es un ciego...
¿Qué me importa esto en estos momentos? Muy poco. Hasta antes del Verano del '23 veía la vida muy diferente. Después que ves la vida pasar frente de ti, te vuelves más como la gente. Pero volví, y las cosas no se deben quedar inconclusas.
Volví porque durante mi ausencia ví una ideología política convertida en una subcultura sin ningún objetivo. ¿No lo entiendes? Un objetivo sería fundar un comité político, un partido político, organizar puertorriqueños para que solicitaran la Nacionalidad Española.
Pero que va, aquel españolismo de finales del siglo pasado, de haber creado un tercer partido en Ponce, ahora era un circo a merced de viejitos retirados jugando a Tiktokers. Cada uno de ellos tiene intereses personales, nada, absolutamente nada de objetivos colectivos. Cada reunificacionista es simplemente un buscón que vende libros, pide limosnas por Patreon o monetiza con las redes sociales.
Y esto es bonanza para los penepés, populares y pipiolos porque es bien fácil para los opositores congraciarse con unos loquitos disfuncionales que no suponen ninguna oposición a sus ideologías. Todo el mundo puede reírse de las feministas, LGBTs, Veganos o cualquier expresión radical o extremista.
Pero a ningún popular le gusta ver a sus votantes irse con Victoria Ciudadana, y a ningún penepé le gusta ver a sus votantes irse con Proyecto Dignidad. A los partidos tradicionales les conviene el reunificacionismo, pero un autonomista, eso ya es otra cosa, ahí negarán su existencia y lo equipararán con un reunificacionista, aunque existan diferencias ideológicas y prácticas abismales.
El españolismo puertorriqueño se prostituyó con el Facebook, de la mano del impresentable en el collage de la foto. No es nada personal lo mío con esa obesa criatura, es simplemente algo ideológico y político. Ahí lo tienen en el Collage, ondeado la bandera del Puerto Rico Nacionalista aún cuando estaba en todo su esplendor reunificacionista. Por las redes sociales hablando de España, y a la misma vez en el mundo real con sus ideas Albizuistas.
Lo conozco perfectamente, conozco la parte de él que los reunificacionistas con su fanatismo quieren negar. Él apoyaba la dictadura de Cuba, así con un vocabulario mil veces peor que el que yo haya podido tener en el día más vulgar de mi existencia.
Un ateo declarado, sin ningún pudor ni remordimiento, a pesar de que la Constitución Española reitera en más de una ocasión la promoción de la religión Católica. Pero así son los reunificacionistas, por ahí hay uno ahora mismo muy vocal promoviendo la República Española.
¿Y la cereza sobre el pastel? El nazismo, por todos lados aún en sus tiempos reunificacionistas el Impostor del reunificacionismo apoyó el Nazismo, negó el Holocausto y exaltó y/o defendió la memoria de Adolfo Hitler.
Esa es la gran diferencia ideológica y NO personal entre el Impostor y este que les escribe, el Precursor, Precursor porque el único Creador es Dios al que le agradezco estar con vida. El Impostor prostituyó el españolismo puertorriqueño, continuó con sus orígenes nacionalistas Albizuistas de nunca fundar un partido.
Y este es el lastre y estigma que carga todo puertorriqueño que mire a España, el de ser equiparado con un culto que se opone a la participación democrática y electiva. Años después, todo reunificacionista es un radical, inspirado por las ideas albizuistas, ateas, dictatoriales y nazistas que el Impostor del españolismo les inyectara.
El autonomismo propone la creación de una franquicia política en la Comisión Estatal de Elecciones. La solicitud de la Nacionalidad Española. La aconfesionalidad católica. La democracia. Una política económica moderada y dinámica (capitalismo intervencionista). Eso es lo que somos, moderados, y eso es lo que a los penepés y los pipiolos no les gusta, que a un reunificacionista lo pueden equiparar con un Comunista de los 80s o con algo peor, pero con un autonomista no pueden hacer lo mismo.
Volví hace un par de años y encontré una ideología destruida, sin ningún argumento político ni económico, donde lo único que se hablaba era de Cristóbal Colón y el tiempo de los indios. Cuando volví solo encontré fanáticos con tergiverzación histórica, que negaban los errores históricos de España...
Pero eso fue hace dos o tres años, porque en el Verano del '23 tuve una epifanía. Y ahora sí ningún funcionario del Consulado comete prevaricación, me voy a comprar una casa bonita y amplia, con garaje y buen terreno al sur de España dentro de unos pocos meses. Me iré con mi pensión, 401k y Seguro Social para vivir lo que por tantos años prediqué.
Ahí dejaré a los locos porque son mayoría para que sigan escuchando farsantes, impostores, buscones y fracasados. Me iré con una sonrisa, por allá me compraré un SEAT Toledo de última generación, una Chevrolet Orlando y una Santana Aníbal. Está última le pondré un M57 de BMW. Cada día trae un nuevo afán, y el afán que yo tuve con esto parece cumplir su solución de estatus para mí mismo. Quizás consiga un "part-time" por allá porque todavía estoy joven.
Así dejaré a Puerto Rico con la estadidad que nunca llegó, con sus Eliezer Molina y sus balaceras imaginarias, con sus Elizabeth Torres pegándose tenedores en el pecho, con su legisladora de Proyecto Dignidad pro familia ultraconservadora que cambian de novio cada tres meses. Quizás yo esté un poco loco, pero no tanto como para soportar un pueblo que son adictos a las mentiras porque se les hace imposible soportar la realidad... Ateísmo, Albizuísmo, Castrismo, Nazismo, todo lo contrario con lo que soñé, nada de eso me venció, sino que fué todo lo que destruyó las mentes de los reunificacionistas.
Iván Arrache Young