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martes, 6 de febrero de 2024

Verano del '23

 No importa lo que yo diga, ningún ser humano ni siquiera los iluminados, pueden apartar el fanatismo ni la necedad de otro hombre. 


Para algunos el reunificacionismo nació hace díez años con el Facebook. Pero cualquiera que haga una búsqueda por Internet encontrará Blogs desde antes de la existencia de las redes sociales. En Internet y en periódico incluso. Pero un fanático es un ciego...


¿Qué me importa esto en estos momentos? Muy poco. Hasta antes del Verano del '23 veía la vida muy diferente. Después que ves la vida pasar frente de ti, te vuelves más como la gente. Pero volví, y las cosas no se deben quedar inconclusas.


Volví porque durante mi ausencia ví una ideología política convertida en una subcultura sin ningún objetivo. ¿No lo entiendes? Un objetivo sería fundar un comité político, un partido político, organizar puertorriqueños para que solicitaran la Nacionalidad Española. 


Pero que va, aquel españolismo de finales del siglo pasado, de haber creado un tercer partido en Ponce, ahora era un circo a merced de viejitos retirados jugando a Tiktokers. Cada uno de ellos tiene intereses personales, nada, absolutamente nada de objetivos colectivos. Cada reunificacionista es simplemente un buscón que vende libros, pide limosnas por Patreon o monetiza con las redes sociales.


Y esto es bonanza para los penepés, populares y pipiolos porque es bien fácil para los opositores congraciarse con unos loquitos disfuncionales que no suponen ninguna oposición a sus ideologías. Todo el mundo puede reírse de las feministas, LGBTs, Veganos o cualquier expresión radical o extremista.


Pero a ningún popular le gusta ver a sus votantes irse con Victoria Ciudadana, y a ningún penepé le gusta ver a sus votantes irse con Proyecto Dignidad. A los partidos tradicionales les conviene el reunificacionismo, pero un autonomista, eso ya es otra cosa, ahí negarán su existencia y lo equipararán con un reunificacionista, aunque existan diferencias ideológicas y prácticas abismales. 


El españolismo puertorriqueño se prostituyó con el Facebook, de la mano del impresentable en el collage de la foto. No es nada personal lo mío con esa obesa criatura, es simplemente algo ideológico y político. Ahí lo tienen en el Collage, ondeado la bandera del Puerto Rico Nacionalista aún cuando estaba en todo su esplendor reunificacionista. Por las redes sociales hablando de España, y a la misma vez en el mundo real con sus ideas Albizuistas. 


Lo conozco perfectamente, conozco la parte de él que los reunificacionistas con su fanatismo quieren negar. Él apoyaba la dictadura de Cuba, así con un vocabulario mil veces peor que el que yo haya podido tener en el día más vulgar de mi existencia. 


Un ateo declarado, sin ningún pudor ni remordimiento, a pesar de que la Constitución Española reitera en más de una ocasión la promoción de la religión Católica. Pero así son los reunificacionistas, por ahí hay uno ahora mismo muy vocal promoviendo la República Española. 


¿Y la cereza sobre el pastel? El nazismo, por todos lados aún en sus tiempos reunificacionistas el Impostor del reunificacionismo apoyó el Nazismo, negó el Holocausto y exaltó y/o defendió la memoria de Adolfo Hitler. 


Esa es la gran diferencia ideológica y NO personal entre el Impostor y este que les escribe, el Precursor, Precursor porque el único Creador es Dios al que le agradezco estar con vida. El Impostor prostituyó el españolismo puertorriqueño, continuó con sus orígenes nacionalistas Albizuistas de nunca fundar un partido. 


Y este es el lastre y estigma que carga todo puertorriqueño que mire a España, el de ser equiparado con un culto que se opone a la participación democrática y electiva. Años después, todo reunificacionista es un radical, inspirado por las ideas albizuistas, ateas, dictatoriales y nazistas que el Impostor del españolismo les inyectara.


El autonomismo propone la creación de una franquicia política en la Comisión Estatal de Elecciones. La solicitud de la Nacionalidad Española. La aconfesionalidad católica. La democracia. Una política económica moderada y dinámica (capitalismo intervencionista). Eso es lo que somos, moderados, y eso es lo que a los penepés y los pipiolos no les gusta, que a un reunificacionista lo pueden equiparar con un Comunista de los 80s o con algo peor, pero con un autonomista no pueden hacer lo mismo. 


Volví hace un par de años y encontré una ideología destruida, sin ningún argumento político ni económico, donde lo único que se hablaba era de Cristóbal Colón y el tiempo de los indios. Cuando volví solo encontré fanáticos con tergiverzación histórica, que negaban los errores históricos de España... 


Pero eso fue hace dos o tres años, porque en el Verano del '23 tuve una epifanía. Y ahora sí ningún funcionario del Consulado comete prevaricación, me voy a comprar una casa bonita y amplia, con garaje y buen terreno al sur de España dentro de unos pocos meses. Me iré con mi pensión, 401k y Seguro Social para vivir lo que por tantos años prediqué.


Ahí dejaré a los locos porque son mayoría para que sigan escuchando farsantes, impostores, buscones y fracasados. Me iré con una sonrisa, por allá me compraré un SEAT Toledo de última generación, una Chevrolet Orlando y una Santana Aníbal. Está última le pondré un M57 de BMW. Cada día trae un nuevo afán, y el afán que yo tuve con esto parece cumplir su solución de estatus para mí mismo. Quizás consiga un "part-time" por allá porque todavía estoy joven. 


Así dejaré a Puerto Rico con la estadidad que nunca llegó, con sus Eliezer Molina y sus balaceras imaginarias, con sus Elizabeth Torres pegándose tenedores en el pecho, con su legisladora de Proyecto Dignidad pro familia ultraconservadora que cambian de novio cada tres meses. Quizás yo esté un poco loco, pero no tanto como para soportar un pueblo que son adictos a las mentiras porque se les hace imposible soportar la realidad... Ateísmo, Albizuísmo, Castrismo, Nazismo, todo lo contrario con lo que soñé, nada de eso me venció, sino que fué todo lo que destruyó las mentes de los reunificacionistas.


Iván Arrache Young

martes, 27 de julio de 2021

La Verdadera Bandera Provincial de Puerto Rico de 1873

                                                   La Colorada de Puerto Rico de 1873




Así comienza esta entrada, con la imagen del registro más antiguo que existe de la bandera provincial que era la bandera de Puerto Rico antes de la invasión estadounidense de 1898. Hago esta publicación para aclarar una confusión que han creado unos aspirantes a "influencers" en las redes sociales. Verán, como puertorriqueño hace relativamente muchos años mi ideología política (Autonomía con España) publica. Para promover esa ideología política tomé como base la antigua bandera provincial como referencia, le cambie el color blanco por el mismo amarillo gualda de la española. Luego años después como para el 2012 una puertorriqueña residente en Madrid me recomendó cambiarle el escudo republicano por el actual. Y luego ya para el año 2013 usábamos un escudo en la bandera desproporcionado y más grande. Usamos diferentes enseñas de banderas, las enviamos hacer a algunas imprentas que se dedican a eso en Puerto Rico, y con ellas nos presentamos en actividades y hasta en la televisión. 

Puertorriqueños Españolistas en Pleno Siglo XXI

Las reuniones con políticos y dignatarios pronto abrieron las puertas a entrevistas con la prensa. Esto ultimo fue aprovechado por foristas, cibernautas y demás aspirantes a sus cinco minutos de fama que comenzaron a crear pastiches. Así empezaron esos "comunicadores" del Facebook y el Youtube con sus bulos a idealizar y tergiversar la realidad. Comenzaron a decir que las banderas que habíamos concebido para nuestra propuesta original, eran las banderas de Puerto Rico durante el periodo español. Prácticamente lo hicieron todos los llamados "reunificacionistas", y ahora me corresponde aclarar esta confusión de la cual soy indirectamente responsable. La referencia más antigua de la verdadera bandera provincial la hizo Ángel Paniagua a pocos años de los Estados Unidos invadir Puerto Rico. Esa descripción hoy tiene más de un siglo. Si alguien tiene una referencia contemporánea más antigua que está, ayudaría mucho. Pero después de pedir ayuda a la sociedad de vexiloligía, archivos nacionales y agotar todos los recursos existentes, tenemos que concluir que la bandera autonómica, bandera provincial, bandera del Puerto Rico español o como prefieran llamar a esa bandera de Puerto Rico anterior al 1898 es de color blanca y roja con el escudo republicano en medio. 

Descripción de Nuestra Bandera echa hace más de un Siglo.

Así pues, como Poncio Pilatos, yo me lavo las manos. Quedo desentendido de esos bulos que solo utilizaron la ideología política que originalmente propuse como una alternativa descolonizadora para mi natal Puerto Rico y así promoverse ellos mismos. Sí, yo salí en la prensa, periódicos, radio y televisión. Salí en la televisión porque me reunía con el alcalde para añadir astas de banderas adicionales para ver ondear la bandera española en el Monumento al Soldado Desconocido en Yauco. Salí en los periódicos porque me reuní en la casa de Rafael Hernández Colón para que el español fuera el idioma oficial. Sí, yo concedí entrevistas por obras que realizaba en favor de mi visión ideológica.

 
Explicación sobre el Origen de Nuestra Bandera "La Colorada".

Y es una vergüenza ver hoy personas buscando entrevistas solo porque dicen tener la misma ideología, y digo dicen porque lo pongo en duda ya que uno los ve siempre leyendo un papel como si no les saliera del corazón. Nadie debería ser entrevistado porque tiene determinada ideología política, porque eso es convertir esa ideología en un circo. La autonomía española para Puerto Rico es una opción descolonizadora igual que la independencia o la estadidad federada y merece el mismo respeto. Igual que más respeto todavía merece la bandera provincial, y el registro histórico más cercano a su época contemporánea que se pueda. Al final por ella fue que murieron españoles y puertorriqueños defendiéndola contra las tropas invasoras americanas en 1898. Blanca y roja, así es la verdadera bandera provincial, "La Colorada".

Dibujo de Nuestra Bandera en La Revista Antillana de 1914

Por ultimo y no menos importante, existen seudo historiadores sin el conocimiento más básico como el señor Jesús Omar Rivera quien escudándose en un personaje llamado El Boricuazo, sin siquiera un grado asociado en historia, y valiéndose exclusivamente de su ideología independentista, le declaró la guerra abiertamente al Mundo Hispano, ha repetido "ad nauseam" que Puerto Rico jamás tuvo una bandera cuando Puerto Rico era España. La tenia, la tenia cuando eramos un pueblo libre, cuando eramos españoles. Es la bandera más antigua de América, sobran los textos históricos que más allá de las modificaciones que naturalmente traen los siglos, nos fue concedida en 1511. Es una bandera que sí le hace sentido a nuestra identidad de pueblo. No como la actual, concebida en los Estados Unidos sin más valor que ser una imitación de la cubana. Ni como la "de Lares" que fue una intentona de invasión venezolana. Nuestra verdadera bandera hace alusión a nuestros orígenes de pueblo, a nuestra identidad de pueblo.

Bandera de Puerto Rico en 1511

       







   

martes, 16 de febrero de 2016

Juan Gerardino Conde

 

                                A Juan Gerardino Conde, el gran Euro Antillano.


Estimados participantes,  este interesantísimo foro reivindica los sentimientos españolistas que tenemos todos los puertorriqueños, incluyendo a los de diferentes ideologías políticas. El reclamo de que Puerto Rico vuelva  a su situación previa a la Guerra Hispano Estadounidense es y sería el reclamo mas legítimo desde el punto de vista legal y moral.

Hoy día pretender una total reversión de esta ignominia mediante un fallo judicial o cualquier amigable entendimiento seria una quimera. Ciento catorce años de distancia histórica, el voraz control e influencia que ha ejercido y ejerce los Estados Unidos sobre la cultura, la economía, el modus vivendi actual de los puertorriqueños lo hace imposible. Si se quiere dar como  primer paso de acercamiento con nuestra Madre Patria, lograr  la reivindicación de nuestra ciudadanía española, arrebatada a los puertorriqueños  ilegalmente mediante el  Tratado de Paris del 1898. El futuro se encargará  de traer paulatinamente mayores acercamientos.


"No es la cuna la que da el linaje si no la hidalguía que se gana por merito propio".



Hasta aquí cito textualmente a Tito, así le llaman sus cercanos. Comienza mi propia reflexión sobre este personaje que en pocas semanas dejó en mí un legado más grande que el que muchas personas pueden dejar en toda una vida. Le llamé maestro, porque aunque sé que yo influí en él, no es menos cierto que él también lo hizo en mí. Cuando lo conocí el inclinaba más a la izquierda, tipo soberanista de aquellos tiempos. Un estilo de independentista descafeinado, de esos que se conformaban con una libre asociación, resentido con el sistema colonial estadounidense al que estaba sujeto su patria. Yo, influenciado por aquellos años tan recientes de la universidad, todavía cargaba el peso de mi siempre antagónica relación con los vestigios del Falangismo puertorriqueño. En mi mente todavía solían discurrir ideas más a la derecha que el oeste de los mapas, en esencia yo era Vox antes de que existiera Vox. Todo eso cambió cuando conocí a "Euro Antillano".

       
                                                                


El maestro Juan Gerardino Conde me hizo tenerle cariño a la patria chica con su verdadera bandera, a entender que somos un pueblo único y diferenciado del resto del mundo, pero que a la misma vez estamos ínter conectados con el resto del Mundo Hispano. Amante de la micro historia, me causaron nostalgia sus escritos sobre "Uvita", aquél dipsomaníaco pintoresco que se vestía de capitán de barco, y sus menciones del Chivo Pepe, ambos naturales del pueblo natal de mi madre y de mis tres hijos. Me hizo aprender a tenerle más cariño al resto de las nacionalidades hispanoamericanas más allá de la española. Gracias a él pude ver que más allá de un reclamo territorial, el exigir la Nacionalidad Española para los puertorriqueños (que así la quisieran libre y voluntariamente) debería anteceder cualquier otro tipo de reclamo. Darme cuenta de que teníamos una bandera local cuando eramos libres, a apreciarla tanto como la de España. Gracias a él, dejaron de existir los blancos y negros. El ver los grises de la política me hicieron poder ver una vida llena de colores. Jamás hubiera existido el autonomismo del Siglo XXI si nuestros caminos no se hubieran cruzado.   





Gracias Juan, así resumo este humilde homenaje, vivo o ausente, ocultándote o presente. Me haces recordar que también existieron puertorriqueños españolistas de cuna que merecen más respeto que los conveniencieros que usan nuevas máscaras y fachadas para sentirse gobernantes de mundos cibernéticos. 

"Gracias por hacerme recordar que también existen personas que dejan huellas en vez de cicatrices". 





































sábado, 5 de enero de 2008

La Ley 52/2007, de 26 de diciembre,  reconoce y establece medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura del General Francisco Franco. La «Disposición Adicional séptima» permitió optar por la nacionalidad española a los hijos de personas que hubiesen sido originariamente españolas, «sin importar la fecha de nacimiento ni el lugar de nacimiento de éstas». Es decir que en la práctica cualquier nieto de hombre emigrante pudo optar por la nacionalidad española de su abuelo, siempre que éste hubiera conservado la nacionalidad española.

Hay tres (3) tipos de solicitudes diferentes de la nacionalidad española de origen. Y como nieto de españoles que nacieron antes de la invasión estadounidense, y de los menos de trescientos que rechazaron la Ciudadanía Estadounidense, lo lógico parecería aprovechar alguna de estas disposiciones legales para adquirir la Nacionalidad Española.


Mi respuesta es que hacer esto, igual que adquirir el acta de Ciudadanía Puertorriqueña, sería legitimar los actos de la Guerra Hispanoamericana que desembocaron en el Tratado de París de 1898. Mis abuelos no sufrieron la dictadura de Franco, pero soportaron una dictadura perpetua en Puerto Rico, misma que vivo yo, (Iván Arrache) y el resto de los puertorriqueños que no podemos votar por el presidente ni congresistas.

Lo moralmente correcto, lo digno sería que se creara una ley exclusiva para los puertorriqueños descendientes que fueron privados por los Estados Unidos de la Nacionalidad Española. Misma nacionalidad española que los Estados Unidos no tienen jurisdicción para aplicar o derogar. Y esto, para los escasos descendientes de aquellos menos de trescientos españoles, que menos todavía quedaremos después de tanta emigración, sería la clave para en derecho crear un precedente que declare el Tratado de París como uno ilegal. Y así abrir la puerta de la descolonización territorial de Puerto Rico.


Por eso no adquiero la Nacionalidad Española por los medios comunes, ni por Memoria Histórica, ni por Naturaleza, ni por Residencia. Un pequeño sacrificio personal en busca de una gran esperanza nacional, porque siento que mi nacionalidad política es española. Pero más importante todavía es la justicia de mi pueblo, que sirva mi caso particular y excepcional como una luz de esperanza para todo Puerto Rico.