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sábado, 5 de enero de 2008

La Ley 52/2007, de 26 de diciembre,  reconoce y establece medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura del General Francisco Franco. La «Disposición Adicional séptima» permitió optar por la nacionalidad española a los hijos de personas que hubiesen sido originariamente españolas, «sin importar la fecha de nacimiento ni el lugar de nacimiento de éstas». Es decir que en la práctica cualquier nieto de hombre emigrante pudo optar por la nacionalidad española de su abuelo, siempre que éste hubiera conservado la nacionalidad española.

Hay tres (3) tipos de solicitudes diferentes de la nacionalidad española de origen. Y como nieto de españoles que nacieron antes de la invasión estadounidense, y de los menos de trescientos que rechazaron la Ciudadanía Estadounidense, lo lógico parecería aprovechar alguna de estas disposiciones legales para adquirir la Nacionalidad Española.


Mi respuesta es que hacer esto, igual que adquirir el acta de Ciudadanía Puertorriqueña, sería legitimar los actos de la Guerra Hispanoamericana que desembocaron en el Tratado de París de 1898. Mis abuelos no sufrieron la dictadura de Franco, pero soportaron una dictadura perpetua en Puerto Rico, misma que vivo yo, (Iván Arrache) y el resto de los puertorriqueños que no podemos votar por el presidente ni congresistas.

Lo moralmente correcto, lo digno sería que se creara una ley exclusiva para los puertorriqueños descendientes que fueron privados por los Estados Unidos de la Nacionalidad Española. Misma nacionalidad española que los Estados Unidos no tienen jurisdicción para aplicar o derogar. Y esto, para los escasos descendientes de aquellos menos de trescientos españoles, que menos todavía quedaremos después de tanta emigración, sería la clave para en derecho crear un precedente que declare el Tratado de París como uno ilegal. Y así abrir la puerta de la descolonización territorial de Puerto Rico.


Por eso no adquiero la Nacionalidad Española por los medios comunes, ni por Memoria Histórica, ni por Naturaleza, ni por Residencia. Un pequeño sacrificio personal en busca de una gran esperanza nacional, porque siento que mi nacionalidad política es española. Pero más importante todavía es la justicia de mi pueblo, que sirva mi caso particular y excepcional como una luz de esperanza para todo Puerto Rico.

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